Para comenzar a escribir éste artículo les he hecho a las personas de mi entorno la siguiente pregunta: para ti ¿dónde empieza la maternidad?

“Empieza cuando estás buscando un hijo.

[…] cuando el alma te pide que luches por ser padre/madre”.  (R. B)

“[…] incluso empieza mucho antes de quedarte embarazada, con el deseo y amor de poder ser madre algún día”. (S. L)

“[…] en el momento en el que lo deseas, porque algo en tu interior te dice que es el momento”. (E.G)

“ […] desde que piensas en ser madre”. (B.M)

Parece que las madres o futuras madres lo tienen claro. La maternidad no empieza con un test de embarazo positivo o con el primer latido o con el primer aliento de vida. Comienza mucho antes. Cuando surge el deseo, el amor, cuando tus pensamientos toman la forma de un suave y cálido bebé entre tus brazos.

Sin embargo para la sociedad esas maternidades y paternidades pasan desapercibidas. El título de madre o padre se entrega junto con el certificado de nacimiento. Y aquellas mujeres y hombres que ya han empezado a sentirse madres y padres tienen que guardar silencio hasta ese momento o buscar a otros en su misma situación para encontrarse, casi clandestinamente.

Puede parecer exagerado, pero no lo es. Ni siquiera el embarazo otorga el derecho de llamarse mamá o papá, porque si por cualquier razón ese bebé no llega a nacer, la sociedad se empeña en hacer como si nada hubiera sucedido y por lo tanto, si nada ha sucedido, tampoco puedes sentirte la madre o el padre de la nada.

A veces ese embarazo no llega, y entonces ¿es aún menos válido sentirse madre? Parece que el deseo no es suficiente, que el querer no es suficiente, que el soñarlo y sentirlo cada momento del día, no basta.

Me ha ocurrido y seguro que a ti también, ver a una mujer o a un hombre admirar con anhelo la barriga de una embarazada o un carrito de bebé y apartar la mirada. Esas sonrisas a medias entre alegres y tristes. Una mano que se abre y se cierra sobre el vacío.

Por eso hemos de tener cuidado con nuestros gestos y sobre todo, con nuestras palabras. No debemos dar nunca por hecho que una mujer o un hombre no se sienten ya madre o padre. Sólo por el hecho de que aún no tengan un bebé en brazos. Puede que lo estén buscando con desesperación o que llegara y se fuera de manera temprana.

Porque la maternidad nace en el corazón, pero no en el de un bebé, sino en el de una madre. No debemos olvidarlo.

Cristina Inés Aroca Román. Menorca.

Gracias Cristina, de corazón…ha sido un artículo precioso, no imaginas la panzada a llorar que me pegué cuando lo leí por primera vez…y después de haberlo leído ya varias veces, siguen saltando las lágrimas…
Gracias.            
Helena.    
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