Hace unas semanas celebramos nuestro primer café de los sueños en Barcelona.

Poco a poco vamos creciendo, ampliando, sólo puedo decir…GRACIAS!!

Laura, nuestra asociada y colaboradora fue la encargada de hacer este sueño realidad. Hoy, ha querido contarnos un poquito cómo fue el encuentro. Gracias Laura!!!

Cuando estás en el mundo de la infertilidad, te ves sola, es un mundo muy cerrado e incomprendido, donde te da apuro buscar ayuda y sabes que no encontraras lo que necesitas, hasta que un día de manera virtual lo encuentras. Gente que siente y pasa por lo mismo que tú y os hacéis íntimas, compartes más cosas que con tu propia familia, están ahí siempre, sin presiones, sin agobios. Vuelves a ver la luz, y sientes que necesitas conocerlas.

Y llega el día, después de tantos meses hablando casi a diario, compartiendo sentimientos, emociones, dichas y tormentos.

De manera virtual sientes que ya te conoces, que sois grandes amigas, que las quieres, que lloras y ríes con ellas como lo harías con tu grupo de amigas de toda la vida, y aún más especial porque compartes un proyecto en común, difícil, con muchas trabas en el camino, pero ellas te entienden, sienten lo mismo que tú, y eso es algo grande, muy grande.

Y llegó el día, gracias a la Asociación Red Nacional de Infértiles que lucha para que no estemos solas, nos organizó el maravilloso café de los sueños, todas nerviosas, pero contentas, y de repente piensas, pero… ¡¡¡no las conozco!!! Pero cuando llegas allí te das cuenta que sí.

Un domingo por la mañana. Que mejor manera de empezar el día que quedando en una cafetería del centro de Barcelona con tus compis, donde estar tranquilas para poder conversar, conocernos y ayudarnos una vez más.

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Ocho chicas increíbles, auténticas, tiernas y sobre todo guerreras. Rápidamente se rompió el hielo y pudimos compartir experiencias, ayudarnos, descubrimos un montón de opciones nuevas que algunas desconocían y las pudieron ayudar, pudimos gritar al mundo: ¡¡BASTA YA!! Dejadnos tranquilas, respetar nuestro dolor y cogernos de la mano. Simplemente eso.

Fueron tres horas que pasaron tan rápido que se quedaron muchas cosas por decir, y por compartir.

Nos despedimos con una gran sensación de paz y desahogo, contentas por haber conocido a grandes mujeres y con la esperanza e ilusión de reencontrarnos muy pronto en el “Café de los sueños”

Tras la reunión se hizo una encuesta vía email unos para valorar  a nivel general como nos habíamos sentido, que faltaba y que es lo que más nos gustó, y fue un éxito, todas quedamos con ganas de repetir y de volver a chillar: ¡¡YO TAMBIÉN SOY GUERRERA!!

Gracias chicas!