Cada día se habla más de la empatía, de la necesidad de ponerse en el sitio del otro para poder entenderle, de ponerse sus zapatos y recorrer su camino antes de cuestionar y criticar, de recordar que donde él está has estado tú antes y sabes por lo que puede estar pasando, pero ¿qué es exactamente ser empático?

La empatía es una de las habilidades englobadas dentro de lo que se llama la inteligencia emocional (sistema en el que se engloban todas las habilidades relacionadas con la comunicación entre el individuo y los sentimientos  propios o ajenos). Con esta habilidad podemos percibir los sentimientos del otro y hacer que no se sientan tan solos, sentirse acompañados y entendidos; hay que intentar abrirse al otro y mirar desde su perspectiva ( no desde la nuestra) para poder entenderle y ayudarle dentro de nuestras posibilidades.

Es cierto que no todas las personas tienen el mismo don para desarrollar esa habilidad, pero es algo que se puede ir aprendiendo y desarrollando, solo hay que poner un poquito de ganas, voluntad y corazón.

Como comentaba al principio, en la sociedad actual se habla cada día más de empatía, de dejar de lado el egocentrismo y el egoísmo y empezar a pensar en comunidad. Una persona puede hacer mucho con un poco de empatía y si cada uno de nosotros la trabajara más, todo sería mucho más fácil, pero como supondrás, esto es una utopía.

Muchas personas se definen como empáticas y comprensivas, defienden una vocación hacia el prójimo que no es real. Si las observas detenidamente te das cuenta que bajo ese disfraz de salvadoras hay un egocentrismo escondido, donde lo único que buscan es el reconocimiento y los halagos del prójimo. Están también aquellas que olvidan rápidamente su camino una vez llegado al destino, y al olvidar, hacen acciones que pueden ser dolorosas para las demás y que para ellas también lo fueron en un momento de sus vidas.

Entonces piensas, ¿por qué?  ¿por qué somos así?  ¿por qué no dejamos de mirarnos el ombligo y miramos más  a esa persona que tenemos enfrente? Si quieres ayudar, hazlo, pero hazlo de verdad, piensa solo en esas personas, no en lo que puedes llegar a conseguir o cómo vas sentirte tú, piensa simplemente en cómo puedes llegar a hacer sentir al resto,¿que forma de ayudar es hablar solo de ti? Escucha, dale feedback, quédate a su lado, no eres el centro, eres su acompañante, el que está en la sombra, pero con un brazo en el que apoyarse, una mano que acaricia y una palabra que alienta.

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Si por el contrario te das cuenta que no puedes estar en esa situación, no pasa nada, avanza, cada uno hace lo que puede en cada momento, y si ahora lo que necesitas es avanzar y continuar con tu vida, hazlo, disfruta, pero durante ese camino intenta simplemente recordar donde estuviste antes, que cosas te dañaban y evita hacerlas, por favor, por ti, por mí, por todas esas personas que siguen sufriendo en su camino. Un pequeño gesto, puede obrar grandes mejoras en mucha gente.

Gracias, gracias por intentarlo.

Entre todos, podemos hacer un camino más fácil para mucha gente.

LAURA SEGURA
Vicepresidenta Red Nacional de infértiles


La asociación Red Nacional de Infértiles se creó para dar apoyo a todas las personas que están en estos momentos luchando por tener un bebé. Cuando la palabra infertilidad se cruza en tu vida todo tu mundo se paraliza. Comienza una etapa de stand by en la que se necesita una mano que te sujete, unos brazos que te reconforten.

Además, nuestro objetivo es darle voz a la infertilidad. Que se conozca la enfermedad, lo que es, lo que se vive, lo que se sufre.

Si quieres ayudarnos en nuestra lucha, ¡únete a nosotras y asóciate!