Historias con alma
Asociación Red Nacional de Infértiles

Asociación Red Nacional de Infértiles

Historias con alma. La historia de Isa

En este episodio del podcast vamos a profundizar con relatos en primera persona, de historias con alma, de esas que se viven y se sienten como pacientes de infertilidad. Esta vez, nuestra presentadora Xusa Sanz está acompañada por Isabel Matía, una mujer que ha sido paciente de Reproducción Asistida y, a día de hoy, pertenece a la Delegación de Madrid de Red Nacional de Infértiles.

Isabel ha tenido la generosidad de acompañarnos para contar su historia, cómo ha sido su camino con esta enfermedad y, sobre todo, para hacer saber a las mujeres que estén pasando -o hayan pasado- una situación similar a ella, que no están solas.

“Cuando tenía 34 años, mi pareja y yo pensamos que era el momento de tener un hijo. Nuestra sorpresa vino cuando la vida te dice que tiene otros planes. Ahí te da un golpe y pasa de ser una ilusión a ser una situación frustrante donde, como todo al principio, tienes miedo de intentarlo” empieza a contar Matía.

¿Cómo surgió la decisión de iniciar el proceso?

Tomar la decisión de recurrir a un proceso de fecundación in vitro no resulta fácil. “Pasó más o menos un año desde que nos planteamos ser padres hasta que decidimos recurrir a otras alternativas. Cuando íbamos a ir a una clínica de fertilidad a que nos hicieran las pruebas médicas, me quedé embarazada. Fue algo muy inesperado. En ese momento ya estábamos con la cabeza en que nos viera una clínica de fertilidad”, cuenta.

Isabel empezó con una menstruación un poco extraña, un manchado, pero que no era una regla habitual. Se hizo un test y dió un positivo muy leve. Todo este proceso lo estaban viviendo en Suiza y allí, por lo general, tienden a dar poca información. Le hicieron varias pruebas médicas, entre ellas una ecografía, pero no les dijeron nada. “Ahora mismo no sale nada, pero puede que sea muy pronto” esas fueron las únicas palabras. Les dieron una próxima cita para comprobar que todo estaba bien y saber si era un “embarazo sano” como lo llamaban allí, o no.

En la segunda cita, tampoco vieron nada en la ecografía, lo cual empezó a parecer raro. Después de realizar numerosas pruebas, descubrieron que se trataba de un embarazo ectópico. Este tipo de embarazo sucede cuando el óvulo fecundado se implanta y crece fuera de la cavidad principal del útero. “Esto era algo que no se nos había pasado por la cabeza jamás, de hecho, no habíamos oído hablar nunca de lo que era”, destaca Isa.

Después de muchas visitas médicas y pruebas clínicas, lo encontraron en una trompa y, con el tiempo, Isabel y su pareja fueron conscientes del riesgo que realmente implicaba ese embarazo, sobre todo para ella. “Ya no era el embarazo en sí que, por desgracia, no iba a ir a ninguna parte, sino que había que pararlo como fuera porque yo me exponía a un riesgo alto”, afirma. El tratamiento recomendado fue el metotrexato, con el que aparentemente no existía ningún riesgo inminente. “Me pincharon metotrexato, una especie de quimioterapia, para conseguir parar el embrión. En mi caso no lo consiguieron y, además, tuve una hemorragia interna. Pasé de la alegría de saber que estaba embarazada al pánico porque podía morirme”, añade.

Finalmente, tras una hemorragia interna, tuvieron que operarla, porque estaba muy cerca de un vaso grande y había riesgo de que reventara. Después, le propusieron quedarse ingresada una semana más y ponerle de nuevo metotrexato para volverlo a intentar, pero se negó. “Fue una experiencia bastante dura donde tú no cuentas en absoluto con ese desenlace. En ese momento te armas de valor porque no te queda otra. Cuando llegué a casa me tocó superar lo demoledor que había sido. La recuperación fue bastante dura y larga. Además, anímicamente me quedé un poco tocada. Fue un momento con mucho miedo donde me quedaron experiencias traumáticas que luego he tenido que trabajar. En ese momento no conocía a nadie que hubiera pasado por eso, entonces no tenía a nadie que me aconsejara. Estaba muy sola y muy perdida”, cuenta.

Tras lo sucedido, ¿volvisteis a intentarlo?

Al cabo de unos meses, Isabel se sometió a unas pruebas para comprobar que todo estaba correcto, como la histerosalpingografía, para ver la estabilidad de las trompas, donde le dijeron que todo estaba bien. “Tenía miedo de que me volviera a suceder lo mismo”, confiesa. Isa se volvió a quedar embarazada de manera natural y, tras varias pruebas, confirmaron que era un embarazo intrauterino. Sin embargo, cuando fueron a la segunda ecografía, los médicos les dijeron que el latido se había parado. Ahí fue el segundo golpe.

“Como todo lo que acompaña al proceso, que es bastante duro a nivel psicológico, se pasa mal. Además, son procesos muy desagradables también para las mujeres a nivel físico. Después de todo lo que habíamos vivido, yo me planté y decidí que no me exponía más de manera natural. Mi pareja y yo llegamos a un consenso y decidimos apostar por la Reproducción Asistida”, explica.

España es país pionero en medicina reproductiva, motivo por el cual Isabel y su pareja decidieron volver. Cuando iniciaron el proceso, su caso no parecía muy complejo a priori. Tras el primer ciclo respondió muy bien, sacaron un número aceptable de ovocitos, todo parecía ir en orden, pero la conclusión del ciclo fueron 0 embriones viables. Al cabo de unos pocos meses, realizaron un segundo ciclo donde la respuesta fue mucho mayor y obtuvieron 17 ovocitos, pero una vez más, la conclusión del ciclo fueron 0 blastos a día 5.

Finalmente y contra todo pronóstico, Isabel se quedó embarazada de forma natural y a día de hoy tiene una hija de casi tres años. “Al principio no disfruté nada del proceso, estaba muerta de miedo y fue difícil. Ahora, habiéndolo pasado, me doy cuenta de todo lo que he aprendido en este tiempo, he aprendido a entender, a ser mucho más empática, a ser capaz de tender la mano y, sobre todo, he aprendido a tener una red de apoyo. Cuando di con Red Infértiles me cambió la vida. En ese momento donde yo estaba tan pérdida, fueron la luz en el camino, mi sostén. Creo que es algo muy importante. Si yo hubiera vivido todo lo que pase al principio acompañada, creo que habría sido muy diferente”, confiesa.

Puedes leer y escuchar nuestro episodio anterior hablando sobre pérdidas gestacionales aquí.

Gracias al apoyo de Fertilab, sin vosotros, este podcast no sería posible.