La Navidad no es la mejor fecha para hacer frente a un problema de fertilidad pues la infertilidad y la Navidad, podríamos decir que son como el agua y el aceite. Emocionalmente es un período complicado, ya que son días de estar en familia y son muchos los estímulos que circulan a nuestro alrededor relacionados con los niños. La psicóloga especializada en reproducción asistida, Cristina López, ha querido darnos algunas pautas para sobrellevar mejor esta época del año en la que la pregunta estrella vuelve: ¿y vosotros para cuándo?

Sé tu misma y recupera el control de tu vida

La Navidad es un período de recogimiento, pero también de esparcimiento, donde socializamos más de la cuenta y disfrutamos de nuestro tiempo con los demás. Aprovecha el momento para hacer lo que te apetece, recuperando el control de tu vida que, de alguna manera, perdiste cuando llegaste a la clínica de reproducción y te pusiste a merced del tratamiento. Este tiempo dedicado a ti y adaptado a tus necesidades, te impulsará y te reconfortará.

Agenda encuentros y actividades que te hagan feliz

Cuando hay una situación emocional que nos perturba, nos  produce estrés, y esto repercute sobre nuestro hipocampo, generando la hormona de Cortisol. Cuando generamos Cortisol necesitamos mucha progesterona. Esa es la relación entre ansiedad e infertilidad de la que tanto se habla. 

Si te gusta hacer deporte, es el momento de continuar con la rutina, te ayudará a sentirte bien. Si te gusta leer, un buen libro para comprender mejor cómo afecta el estrés a nuestras vidas es ‘¿Por qué las cebras no tienen úlceras?’.

Deja la alerta navideña para los cuñados

La Navidad no deja de ser un período de dos semanas semivacacionales en el que podemos hacer muchísimas cosas. Si no apetece la cena de amigos de Navidad, no pasa nada. Haz otro plan. Deja la alerta navideña para los cuñados que no tienen más remedio que sentarse juntos en casa de su familia política.

Año nuevo, meta nueva. Planifica este tiempo de principio a fin e incluso adelanta su finalización. Si no hay niños en casa, el día de Reyes no tiene por qué ser un día especial.

No te quedes en casa

Aislarnos en Navidad tampoco es el mejor plan. Meternos en casa y no ver a nadie puede acabar de desanimarnos en estas fechas. Si tu familia sabe que estás en un tratamiento de Reproducción Asistida comprenderá que no quieras acudir a algún evento.

Lo más importante es valorar si el encuentro familiar en cuestión te va a generar estrés o no. Esta puede ser una buena guía para saber si estás preparada para esa comida o cena. Pero no te encierres, recuerda que siempre hay un plan B.

Concédete pequeñas licencias

No te sientas obligada a hacer lo establecido. El binomio de la Infertilidad y la Navidad no significa abandonar nuestra vida. Es importante planificar los días de fiesta para disfrutar sin renuncias, sobre todo cuando se está en un momento tan especial. 

No olvides que lo más importante es tu bienestar y siempre hay una manera de conciliar los acontecimientos familiares con la vida personal. Un buen truco es fijarse límites de tiempo y excusarte con una cita posterior, para salir corriendo de una reunión que no te hace feliz.

Betaespera y Navidad

Si la Navidad y la Infertilidad son dos situaciones difíciles de maridar, la betaespera en Navidad es ya el no va más. Lo importante es enfocar el período con esperanza e ilusión, pues al final nuestro camino a la maternidad es algo ilusionante, en el que estamos totalmente entregados. 

Si hemos llegado hasta aquí es porque consideramos que nos lo merecemos y que es cuestión de tiempo, que llegue. No olvidéis que la finalidad es el positivo, pensemos en él.

¿Y si me preguntan lo que tanto temo?

Prepárate la respuesta para la pregunta que tanto duele en estas fechas. Es importante adoptar una postura frente a esa situación y que no te pille desprevenida. Las personas que nos conocen y nos quieren saben cómo nos sentimos cuando nos expresamos de una manera determinada. No tengas miedo.

Derecho a sentirse mal en Navidad

Si aun siguiendo todos estos consejos, sigues sintiéndote mal y no consigues manejar la infertilidad y la navidad, no debes sentirte culpable. La realidad es que la Navidad, tarde o temprano, acabará, y puede que el próximo año ya tengas a tu bebé en brazos. 

 

Deseamos, de todo corazón, que 2020 cumpla por fin tu sueño. Mientras tanto, sabes que estamos aquí. Puedes contar con nosotras para lo que necesites.

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