🌐 Do you need this page in another language? Your browser can translate it automatically.
Imagen de Asociación Red Nacional de Infértiles

Asociación Red Nacional de Infértiles

La conciliación también empieza antes de la maternidad: el 52,7 % de las personas encuestadas ocultó su tratamiento de fertilidad en el trabajo por miedo

Helena Fernández, presidenta de la Asociación Red Nacional de Infértiles, reivindica la necesidad de ampliar las políticas de conciliación para proteger también a quienes atraviesan procesos de infertilidad y reproducción asistida. Una realidad que conecta directamente con «Fertility at Work: Double Duty», el tema de la Semana Europea de la Fertilidad 2026.

Cuando hablamos de conciliación laboral y familiar, solemos pensar en las dificultades para compaginar el trabajo con la crianza. Pero ¿qué ocurre antes de que llegue ese hijo? ¿Qué sucede con las personas que llevan meses o años intentando formar una familia?

Esta fue una de las principales reflexiones que trasladó Helena Fernández, presidenta de la Asociación Red Nacional de Infértiles, durante su intervención en la presentación del Barómetro de la Fertilidad de IVI Institute.

Su mensaje puso sobre la mesa una realidad que continúa siendo poco visible: la necesidad de conciliar el trabajo con los tratamientos de reproducción asistida y las consecuencias físicas y emocionales de la infertilidad.

El 52,7 % no ha comunicado su tratamiento de fertilidad en el trabajo por miedo

Durante su intervención, Helena compartió uno de los primeros datos obtenidos a través del Observatorio del Paciente con Infertilidad, una iniciativa impulsada por nuestra asociación para conocer y documentar la realidad de las personas que conviven con la infertilidad en España.

Helena Fernández, presidenta de Red Nacional de Infértiles

La encuesta ha recogido alrededor de 1.100 respuestas, de las cuales el 94 % corresponden a mujeres.

Aunque los resultados todavía se encuentran en fase de análisis, uno de los datos preliminares resulta especialmente significativo:

El 52,7 % de las personas encuestadas afirma no haber comunicado en su trabajo que estaba realizando un tratamiento de fertilidad por miedo.

Más de la mitad de quienes han participado en la encuesta han sentido que no podían hablar abiertamente de su situación en su entorno laboral.

Este dato pone de manifiesto que la infertilidad sigue viviéndose, en muchos casos, desde el silencio y la preocupación por las posibles consecuencias profesionales.

Fertility at Work: Double Duty, la doble carga de la infertilidad y el trabajo

Esta realidad conecta directamente con el tema de la Semana Europea de la Fertilidad 2026 (EFW2026), impulsada por Fertility Europe bajo el lema «Fertility at Work: Double Duty».

El concepto Double Duty, o doble carga, refleja lo que supone afrontar dos responsabilidades simultáneas: mantener las exigencias de la vida profesional mientras se atraviesa un proceso de infertilidad.

Consultas médicas, pruebas, tratamientos hormonales, incertidumbre, esperas y resultados negativos conviven con reuniones, horarios, responsabilidades y obligaciones laborales.

En muchas ocasiones, todo ello sucede sin que el entorno de trabajo conozca lo que está ocurriendo.

La campaña europea busca precisamente visibilizar esta carga, promover entornos laborales más comprensivos y situar la salud reproductiva dentro de las conversaciones sobre bienestar, derechos y conciliación.

Desde Red Infértiles, como asociación miembro de Fertility Europe y representante de España en esta organización, compartimos esta reivindicación: los tratamientos de fertilidad no deberían convertirse en una carga invisible que las personas tengan que afrontar en soledad.

Los primeros datos de nuestro Observatorio aportan una perspectiva española a esta conversación europea y muestran la importancia de seguir investigando las dificultades que encuentran los pacientes en sus entornos laborales.

Conciliar también es poder acudir a consultas, pruebas y tratamientos

Un proceso de reproducción asistida puede prolongarse durante meses o incluso años. Durante ese tiempo, las personas que lo atraviesan deben compatibilizar sus responsabilidades laborales con consultas médicas, pruebas diagnósticas, tratamientos y períodos de espera.

A ello se suma el impacto emocional de los resultados negativos, la incertidumbre y, en algunos casos, las pérdidas gestacionales.

Por eso, hablar de conciliación en el contexto de la infertilidad no significa únicamente reclamar flexibilidad horaria.

Significa reconocer que estamos ante una cuestión de salud que necesita comprensión, acompañamiento y medidas de apoyo en el entorno laboral.

Las dificultades no comienzan cuando nace un hijo. Para muchas mujeres, empiezan mucho antes, durante una búsqueda que puede convertirse en un proceso largo, complejo y emocionalmente exigente.

La infertilidad también debe estar presente en las políticas de conciliación

Desde Red Infértiles defendemos la necesidad de ampliar la mirada sobre las políticas de conciliación.

No podemos limitar estas medidas al embarazo, la maternidad o la crianza. También debemos tener en cuenta a quienes están intentando formar una familia y necesitan atención médica durante ese proceso.

La intervención de Helena Fernández puso el foco en la importancia de desarrollar políticas que contemplen esta realidad y permitan que las personas con infertilidad se sientan seguras en su entorno profesional.

No se trata únicamente de facilitar la organización de los horarios. Se trata de reconocer la salud reproductiva como parte de la salud y de evitar que quienes necesitan someterse a tratamientos tengan que vivirlos con miedo o en silencio.

Nadie debería tener que elegir entre su trabajo, su salud y su deseo de ser madre

La reflexión final de nuestra presidenta resume una de las principales reivindicaciones de Red Infértiles:

Necesitamos que las mujeres de hoy y del mañana se sientan seguras y no tengan que decidir entre su trabajo, su salud o su deseo de ser madres.

Con el Observatorio del Paciente con Infertilidad queremos transformar las experiencias individuales en conocimiento colectivo, aportando datos que permitan identificar necesidades reales y contribuir al desarrollo de medidas de apoyo.