Hoy os dejamos la dura historia de adopción nuestra amiga Trax.

El otro día os preguntamos por vuestras experiencias en procesos de adopción y ella nos contó su historia…

Es una historia que no tiene final feliz…

Es una historia que duele en el alma, pero como dice ella, es necesario que se sepa que adoptar no es tan fácil. La gente te dice con mucha ligereza eso de “si no puedes tener hijos, adopta”. Y se desconoce que hay un porcentaje alto de gente que no llega a adoptar por diferentes motivos, ya sea burocráticos, o porque se acaba la paciencia después de tanto tiempo de espera, o no se les renueva la idoneidad por una enfermedad… 

En fin…aquí va su historia:

Tengo que señalar que nuestra situación a efectos legales y fiscales, no es la habitual. Somos una pareja, los dos españoles, pero vivimos en Francia. Tenemos nuestra residencia en Francia desde hace muchísimos años, aunque no la nacionalidad.

A la hora de iniciar el proceso de adopción, tuvimos que hacerlo en Francia, a ser nuestro país de residencia, y donde tenemos vivienda en propiedad. En España no teníamos opción, al vivir en otro país.

Hay varias diferencias en el proceso entre Francia y España. Pero como sé que en España depende de cada comunidad, me limitaré a explicaros nuestros pasos sin señalar las diferencias.

Iniciamos el proceso a finales de 2012. En noviembre tuvimos la primera entrevista con la asistenta social, una toma de contacto.

A partir de aquí, tuvimos durante un año, una entrevista al mes con asistenta social y otra con la psicóloga. A veces los dos juntos, y a veces por separado.

Las entrevistas eran muy duras, mucho más conmigo que con mi marido. Se nos cuestionaba absolutamente por todo. Entiendo que tienen que forzar para ver cuáles son nuestros límites y ver si realmente estamos convencidos con el paso que vamos a dar. Pero en más de una ocasión, salí llorando de esas entrevistas, y con ganas de tirar la toalla.

En Francia se apoya mucho la maternidad, la conciliación, y es normalmente la madre la que más peso va a llevar en la educación y cuidados de los peques, así que me tocó a mí la peor parte, sin duda.

La asistenta social me machacaba a mi mucho más. Que muchas veces me quedé con ganas de responderle a ver si haría eso que me indica con su hijo, o me gustaría saber cómo lo ha educado. Pero claro, hay que morderse la lengua, sonreír, y parecer una mujer de lo más estable posible.

Para poneros un ejemplo, un día estuvimos la hora entera discutiendo sobre el tema nombre. Sin saber todavía de qué país sería nuestro hijo, me preguntaba si lo bautizaríamos. Pues obviamente depende de qué país venga, porque en algunos los bautizan en los orfanatos. Partimos de la base también de que Francia es un país laico. Sin embargo, a la hora de la verdad, le dan mucha importancia a la educación católica. “Suerte” que tengo un tio cura y que marido estudió en un colegio de frailes…

Y continuaba con si lo bautizaba, sería con su nombre u otro nombre. Un nombre español, francés o vasco, mantendría el suyo y le añadiría el nuevo, el nuevo el primero o segundo nombre… Si le mantienes el suyo le recuerdas su origen, si se lo quitas, parece que quieres borrarle su identidad…

Imaginad, terminé preguntándole qué quería y qué es lo que tenía que hacer.

Esto mismo con la comida, con los castigos, con la bañera y el dormir…

La psicóloga se cebaba más con marido. El perdió a su padre siendo apenas un niño, con dos hermanos más pequeños, e incidía mucho en este tema, en la relación con sus hermanos, con su madre, con sus abuelos…

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Había muchas preguntas que me hacían, a lo que hubiera respondido como “yo qué sé, cuando llegue el momento se verá”. Pero temas muy absurdos, como el nombre, la comida, la decoración de su habitación, las extraescolares… Absurdos me refiero a algo que no se puede tener decidido tan de antemano.

Un año después, terminaron por fin las entrevistas. Y en febrero de 2014 nos llegó nuestra carta de idoneidad para un niño/a de 0 a 4 años. Nacional o internacional.

La espera en nacional es de 9 años, lo que quedó descartado de inmediato, porque nos pasaríamos de edad.

Y empezamos la búsqueda del país del que sería nuestro hijo.

Nos entregan un dosier con todos los requisitos a cumplir por cada país. Enviamos una carta de presentación con una copia de la idoneidad, a cada país en los que podríamos encajar. No nos movíamos por nada más, ni país, ni raza, ni continente. Simplemente en los que cumplíamos requisitos.

Enviamos cerca de 20 cartas y todas fueron negativas. O éramos muy mayores (38 y 43 entonces), o el país había cerrado, o se había pasado el cupo, o solo permitían adopción nacional, o eran niños mayores con problemas….

Nos faltaba por responder mediante la Agencia Francesa de Adopción, que depende del estado, no es una ecai, para Rusia. Y finalmente en junio de 2014, nos informan que estamos aceptados por la AFA y nos ponen en lista de espera.

Nos asignan un número, el 189 y cada mes mirábamos si iba bajando o se había estancado. Entendíamos que dentro de 189 números estaría nuestro niño.

Había meses que bajaba como 20 o 30 números, pero luego empezó a estancarse, en diciembre y enero, solo bajaron 4. Nos íbamos acercando al 100 y ya había pasado casi un año, así que imaginábamos que nos quedaría otro año aproximadamente.

En todo este tiempo, nadie nos contactó, nadie nos explicaba cómo era el proceso. Enviamos algún mail para saber en qué momento había que empezar a hacer algo, y solo nos decían que teníamos que esperar y que paciencia.

En abril de este año, bajamos del 100 y entonces, empezó a moverse la cosa. Nos empezaron a pedir más documentación, y nos citaron en París, para un reunión de padres adoptivos en Rusia. Imaginaos el subidón.

Unos días después nos llamaron para informarnos de la región que nos habían asignado. Ya teníamos región! Esto empezaba a hacerse realidad.

Juntamos todos los documentos que nos habían pedido y nos fuimos en junio a París.

Volvimos a casa con un montón de “deberes”. Teníamos que juntar otro montón más de documentación, hacer fotos de nuestra casa, nuestras familias y amigos… Teníamos que enviarlo en menos de tres meses, y en unos seis meses sería nuestro primer viaje a Rusia.

Contactamos con nuestra coordinadora en Rusia, que casualmente hablaba español.

Entonces, nos empieza a hacer preguntas sobre nuestra situación legal y fiscal, y saltan todas las alarmas.

Ella habla en nombre del juez, no se fían de los españoles, no entienden que vivamos en Francia y trabajemos en España, les preocupa que queramos volver a España y no cumplamos con los seguimientos del niño…

Presentamos documentos extra como que vivimos, tenemos hipoteca, declaramos impuestos, acudimos al médico… todo en Francia. Conseguimos incluso un documento de la diputación de Guipuzcoa, que en caso de volvernos, se comprometerían a hacer el seguimiento del niño.

En este tiempo, el juez que llevaría nuestro caso muere. Hasta agosto no incorporan juez nuevo. Y nosotros, bloqueados, sin poder adelantar nada y esperando a que nos digan algo al respecto de nuestra situación.

Hemos escrito cientos de mails, sin respuesta de Rusia sin respuesta de París. Solo cuando les escribimos en un tono algo más duro, diciendo que queremos una respuesta, y que al menos, nos confirmen si han recibido el mail, nos responden diciendo que no saben nada y que sigamos esperando.

En septiembre hemos conseguido saber que tenemos que pedir la nacionalidad, sí o sí. No hay otra opción. No hay problema en pedirla, pero entre los trámites y la concesión, pasarían entre año y medio o dos años. En todo este tiempo no podemos seguir con nuestro expediente a Rusia, todo queda parado. Y para entonces, ya nos hemos pasado de la edad, y a saber qué otros requisitos nos exigirían. Son dos años!

Hemos estado casi tres años en total. Nos hubiera dado tiempo de sobra a solicitar la nacionalidad si nos hubieran avisado desde el principio.

Nos hubiera dado tiempo a tener la nacionalidad, desde que París nos dijo que estábamos admitidos en lista de espera para Rusia y nos pasamos meses y meses de brazos cruzados mirando un numerito.

En este momento, estamos intentando que nos den la opción de un cambio de país, hasta el momento sin respuesta.

Nuestro proceso de adopción ha sido duro, durísimo. Y no ha tenido final feliz…

Os dejamos un enlace a su blog, a la carta que Trax le ha escrito a su hijo, su despedida antes siquiera de haberle conocido…

Si sientes que te apetece contarnos tu historia, si necesitas desahogarte, gritar, sentirte apoyada, comprendida…aquí estamos para escucharte. Ponte en contacto con nosotras. hola@redinfertiles.com