Hoy vivimos en una sociedad de libertades donde cada cual decide su camino. Hoy una mujer decide una vida sin hijos sin esa obligación divina de tener que concebir. Hoy tener hijos ya no es un “se debe”, hoy tener hijos es más bien un deseo, “un querer”. Admiro y respeto a quien decide esa vida sin la obligación de crianza, pero yo deseo, yo quiero y con dolor digo no puedo.

Van a ser casi 6 años de lucha con momentos tan duros, tan llenos de lágrimas en silencio, incomprensión, rabia, frustración y un sinfín de EMOCIONES que solo los que andamos por este camino de la infertilidad sabemos lo que es.

Que hoy en día aún sea un tema tabú hace mucho daño a los que sufrimos infertilidad. Sigue arraigada la vergonzosa cultura de “esa no vale para ser madre” o “ese no vale para ser padre”, como si una mujer solo por el hecho de concebir es más mujer que yo o que un hombre que deje embarazada a su mujer sea más macho que mi marido. En esta vida nada es perfecto, pero juro que tanto mi marido como yo amaríamos y educaríamos a nuestro hijo con la mayor de las ilusiones e intentando ser los mejores padres del mundo con sus equivocaciones como cualquier otro.

Yo no creo que esto me pase porque dios no quiere ni porque no me relajo, ni que si no es así es porque no debe de pasar etc. Simplemente nos ha tocado sufrir la infertilidad como a cualquier otro le toca una enfermedad, accidente o cualquier otra circunstancia en mayor o menor grado que ocurren en la vida.

Pero aun así mi naturaleza humana se pregunta ¿quien se cree la vida para arrebatarme el poder de dar vida? Aun así, mi orgullo se pregunta ¿por qué a mí?

Cuando empiezas crees que mañana acabas y no es así, pasas de un tratamiento a otro y te consuelas diciéndote  que al siguiente será el definitivo.

Los pinchazos se vuelven solitarios, atrás dejas el esperar que tu marido vuelva de trabajar o el pedírselo a un amigo o familiar, ya eres una experta, ya sabes de clínicas, genética, médicos, técnicas y acabas dándote cuenta que has hecho tu propio master en infertilidad.

Y un día te despiertas y de repente es una obsesión donde tu mundo solo gira entorno a un mismo objetivo.

Objetivo que solo lo culminan aquellos que con su perseverancia y lucha no decaen ni se rinden, cosa difícil, ya que es fácil que nos acaben ganando la batalla las emociones y a la vez los grandes costes económicos cuándo ya has agotado lo que la seguridad social te ofrece o simplemente no te entra por edad o por cualquier otro motivo.

Es duro, muy duro, pero espero seguir luchando las batallas que hagan falta para ganar mi guerra.

Mi objetivo, “ser madre por encima de todo” y da igual de la forma que sea, porque ser madre no es parir, ser madre es vivir amando y dando lo mejor de ti para que ese niño de lo mejor de sí en la vida.

Mari.

 

Gracias Mari, tu seguirás luchando y nosotras a tu lado.

Un abrazo

ASOCIACIÓN RED NACIONAL DE INFÉRTILES