Os propongo un ejercicio. Cerrad los ojos un momento. Respirad hondo e imaginaros que alguien especial para vosotros os está dando un abrazo fuerte. Pero de esos abrazos fuertes, fuertes que sientes que casi te aplastan las costillas.

¿Qué os ha hecho sentir?

¿Ha cambiado el ritmo de vuestra respiración?

¿Se ha dibujado una sonrisa en vuestro rostro?

¿Os ha reconfortado?

 El poder de un abrazo es inimaginable.

El poder de un abrazo transformador.

El poder de un abrazo es mágico!

Consigue darle la vuelta a las emociones. Cuando te sientes triste y tu corazón está encogido por la pena, que alguien te abrace fuerte consigue que ese corazóncito vuelva a bombear con fuerza. Ese es el poder de un abrazo.

Consigue unirnos a la persona que tenemos en frente. Cuando te abrazan fuerte, un vínculo especial te une a esa otra persona. Os hacéis uno por unos instantes. Ese es el poder de un abrazo.

Nos hace sentir comprendidos y entendidos. Esos brazos que te rodean fuerte van cargados de apoyo, fuerza y comprensión. Sobran las palabras. Esa energía que fluye lo dice todo. Ese es el poder de un abrazo.

Cuando en tu vida pasa algo malo, puede llegar el momento en  que las palabras sobren. Puede pasar que lo único que necesites es un fuerte abrazo.

A mí me ocurrió. Durante los años que la infertilidad caminó a mi lado tuve muchos momentos, días e incluso épocas en las que sobraban las palabras.

Mis oídos, mi cuerpo, mi corazón, mi esencia no necesitaba oir frases de apoyo, frases de ánimo.

Esas palabras, dichas con la mejor de las intenciones, sobraban. Me hacían daño.

Esas palabras tenían el efecto contrario al deseado. Hacían que me alejara de las personas que las pronunciaban.

Supongo que el motivo es simple a la vez que complicado.

Cuando tu vida se convierte en una montaña rusa de sentimientos y emociones, cuando pierdes el control, cuando la infertilidad te obliga a soltar los mandos, dárselos a unos extraños, y confiar en que ellos van a llevarte a buen puerto y van a conseguir lo que vosotros sois incapaces de lograr.

montaña rusa sentimientos infertilidad. El poder de un abrazo

Cuando ocurre todo eso, oír que lo vas a conseguir, que no te preocupes, que eres fuerte, que te lo mereces etc, etc, etc duele.

Duele porque nadie sabe si lo vamos a conseguir. Estamos agotados, las fuerzas menguan, el dinero más. Nadie sabe si lo vamos a conseguir o tendremos que parar antes.

Duele porque me preocupo. Claro que me preocupo!!! Deseamos tener un hijo y ¡no podemos! Nos estamos sometiendo a infinidad de pruebas, estamos inyectando en nuestros cuerpos hormonas y medicaciones varias, vemos que tras todos los esfuerzos, el resultado vuelve a ser negativo. ¿En serio tú no te preocuparías?

Duele porque a veces no soy fuerte. Porque tengo derecho a ser débil y caer al suelo a ratitos. No necesito que me digas que soy fuerte. Necesito que te tumbes conmigo y me abraces hasta que vuelva a tener fuerza para levantar.

Duele porque claro que me lo merezco! Pero eso no es motivo suficiente para que la naturaleza, la ciencia y la suerte estén de mi lado.

Y por eso es tan necesario un abrazo fuerte, fuerte.

Porque el poder de los abrazos es inimaginable…

Y ahora, para despedirme, te propongo otro ejercicio:

CIERRA LOS OJOS…

RESPIRA FUERTE…

IMAGINA QUE TE RODEO CON MIS BRAZOS…

SIÉNTELO…

TE ESTOY ABRAZANDO FUERTE, MUY FUERTE…

LLORA…

GRITA…

¿NO PUEDES MÁS? ¿NECESITAS CAER? HAZLO, YO TE SUJETO…

SIENTE MI ABRAZO FUERTE…

RESPIRA…

YO TE ACOMPAÑO…

SIMPLEMENTE RESPIRA…

YO TE ABRAZO. 

Helena

linea-separacion-post

La asociación Red Nacional de Infértiles se creó para dar apoyo a todas las personas que están en estos momentos luchando por tener un bebé. Cuando la palabra infertilidad se cruza en tu vida todo tu mundo se paraliza. Comienza una etapa de stand by en la que se necesita una mano que te sujete, unos brazos que te reconforten.

Además, nuestro objetivo es darle voz a la infertilidad. Que se conozca la enfermedad, lo que es, lo que se vive, lo que se sufre.

Si quieres ayudarnos en nuestra lucha, ¡únete a nosotras y asóciate!