Hola, mi nombre es Sara. Al principio de mi camino con la infertilidad, quise esconderme y no decírselo a nadie, pero llegó un momento en el que me sentía aún más rara.

Además de la medicación me tenía que esconder por no beber, por no salir, por preocupación, por dinero…pero me he cansado.

Tengo una enfermedad pero estoy luchando día tras día para superarla. Esta es mi historia.

Me case con mi marido y los dos nos moríamos de ganas de tener un bebe, pensábamos que sería fácil, que tras el viaje de novios vendría el positivo, pero no.

Mes tras mes, test de ovulación tras mes de ovulación y al final nada.

He de decir que gracias a dios y a nuestros esfuerzos pudimos empezar por privado antes que en la seguridad social. Comenzamos con las pruebas y estudios; yo, ingenua de mí pensé que el problema era de mi pareja pero tras las pruebas…UTERO UNICORNE TIPO 2C, lo que no me impide ser madre pero me lo dificulta.

Empezamos en una clínica en Gijón que no quiero nombrar y a pesar de conocerles personalmente pienso que lo único que hicieron fue sacarnos el dinero. Primera FIV:  18 ovocitos, todos fecundados. No los llevaron a blastocisto porque dijeron que están mejor en el útero de mamá. Fueron 3 transferencias y nada.

Segunda FIV:  creo que se llama “síndrome del huevo vacío” y añadimos hiperestimulación ovárica con unos dolores horribles.

Confiamos en una tercera FIV: 8 Ovocitos y solo conseguimos un blastocisto. Beta negativa.

Cambiamos de clínica y nos lanzamos a una cuarta FIV. Fueron dos blastocistos y de nuevo beta negativa.

Después de muchos lloros, dudas y un gran desánimo decidimos ir a OVODONACIÓN con lo que eso conlleva para la pareja, y en especial para la mujer. Pero todo por conseguir nuestro sueño y anhelo de ser papás.

Nuestra hadita nos dio 5 blastocistos. Fueron 5 transferencias y todas negativas.

¿Qué hago? ¿Qué hacemos? ¿De verdad que nos merecemos esto? Mi pareja, cansada de que me mediquen, me dice que paremos, que me quiere a mí hasta el fin y que otra vida es posible.

Dos meses después de esta incertidumbre, de no saber qué hacer, recibimos una llamada. Nos ofrecen un tratamiento con ovodonación gratis ya que nos incluyen en un estudio y nos lanzamos.

Tras la transferencia…POSITIVO.

No puedo explicar la felicidad, el descanso, la satisfacción, el miedo… ¿CÓMO LO CUIDO?

Lleva vida normal me dijeron.

Y aunque sangraba, pensaba que era por la heparina.  Cada día me permitía estar más feliz con mi peque, pero llegó la segunda ecografía y…

No se ve el corazón. ¿Por qué? ¿Tanto mal nos merecemos? ¿De verdad? 

Estuve embarazada a la vez que mi mejor amiga que nunca quiso ser madre pero como pasó, pues siguieron adelante.

Tras el legrado, una gran tristeza. Tenía que venirme arriba para conseguir otro positivo, pero, ¿cómo desconecto?

Tenemos que ahorrar para el próximo tratamiento, cuidarnos,esperar a que venga la regla… y dudas y más dudas. ¿funcionará el siguiente tratamiento?

Otras navidades tirando, luchando, y a la vez, perdiendo cosas y personas.

¿Algo muy bueno nos vendrá en compensación por tanto dolor? Y además del dolor…

El silencio. Y es que por mucho que te quieran entender, al final, los pinchazos, los miedos, las rabias etc. no son fáciles de explicar ni de entender.

Ahora estoy esperando de nuevo. Dos reglas y volver a empezar. Espero poder daros una buena noticia.

Gracias por existir y suerte a todas.

Gracias a ti, Sara. Te deseamos a ti, y a todas las luchadoras que están en el camino de la infertilidad la mejor de las suertes. Que vuestro camino termine pronto y sea un final feliz. Os abrazamos fuerte.